Dar

Publicado: 24 febrero, 2010 en Artículos Opinión
Llegué a casa, como cada día después de trabajar,. Un saludo y una caricia a Micifú, cambiarle el agua, tomar un mate con miel, conectar el portátil, hacer mis necesidades urinarias y sin respiro coger la bolsa para salir por la puerta rumbo al gimnasio.
De camino dejar a mis preocupaciones laborales hasta el día de mañana, porque como decía Jesús: “Bástele a cada día sus propios problemas”, unas pocas y sabias palabras que dicen tanto, ¿verdad?.  Sigo dirección al metro. Entro por Unamuno y salgo por Moyúa. Ahí está ése hombre, de aspecto desaliñado, mano en firme y a la vez temblorosa, como su rostro. Le tiemblan siempre los labios queriendo decir algo, sin embargo, nunca habla. Tampoco hace falta, sus ojos lo dicen todo.
Pocas veces me he parado a dar limosna (la propia palabra me resulta ofensiva), y a este señor casi siempre le he dedicado una mirada furtiva y he seguido adelante. No obstante, parece ser que esa tarde quería limpiar un poco mi conciencia, y me detuve delante de él, sin apenas mirarle saqué mi cartera. Mientras buscaba monedas él hombre dijo algo así como: “… se lo pague en salud, que es lo mas importante que hay en esta vida“. Seguidamente contesté falsamente a modo de disculpa “no tengo mucho dinero” (sabía de antemano que llevaba poco), y apenas terminé la frase, replicó “tiene sentimiento“.
Me sorprendió su respuesta. Le entregué las pocas monedas que llevaba encima y sin dedicarle, al menos, una mirada o una sonrisa, me largué y él me expreso un sentido: “gracias“. “A ti“, acerté a decir yo. Me alejé de allí mientras se repetía en mi cabeza las palabras de ese hombre. Él había estado a la altura de las circunstancias.
Yo no.
Ritxard Agirre.

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comentarios
  1. Maria dice:

    Parece que en los tiempos que corren, se va olvidando ya el dar limosnas (lo que sobra), como quien hace favores, como el que perdona la vida.No me gusta ese tipo de caridad mal entendida. El que quiere ayudar, o se da a sí mismo, o sea, su trabajo, o da parte de lo que necesita, y de igual a igual; las clases sobran cuando nos medimos como seres humanos.Lo malo es que hemos pasado a no hacer nada por nadie, ni humillamos, ni ayudamos, pasamos; y esto sí es peorMaria Manderly

  2. eloisa dice:

    Me ha gustado la reflexión, bonito relato.Un besito

  3. SilentLips dice:

    Si…. muy bonito…. Y estoy segura de que te dió más él a tí con sus palabras que cualquier “limosna” que valga…

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