“ÉRAMOS JÓVENES E INCONSCIENTES” Laurent Fignon

Publicado: 1 octubre, 2016 en Las Reseñas Sexpirituales

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“La vida no es una película. Y encima de una bicicleta, la verdad solo se escribe día a día…”

Hacía mucho que no me animaba a reseñar una obra literaria. Leía pero no sentía esa necesidad de ponerme delante del PC y darle a la tecla. Eso era porque después de varias lecturas, más o menos afortunadas, ninguna me llegaba realmente al corazón, pero creedme que la autobiografía deportiva, y muy humana, del indómito ciclista francés Laurent Fignon me ha llegado al alma. Por ello, he aquí mi rendido afecto, no solo a su obra sino también a una forma de ser y vivir.

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“La bicicleta provoca al destino”.

Mi primer recuerdo de Laurent Fignon es en el primer Tour que presencié por televisión con 14 años, en 1989. Ese Tour fue de los más curiosos y apasionantes. Primero, por el despiste de Delgado en etapa prólogo y su pájara descomunal al día siguiente en la contrarreloj por equipos, seguramente, muy afectado por el día anterior, que le hizo perder todas su opciones de revalidar el Tour que ya había ganado el año anterior, pero sobre todo, porque el último día en París el ciclista parisino perdió, como todo el mundo sabe, su maillot de líder en la última etapa, y su rival Greg Lemond se alzó con el triunfo en aquella loca edición del Tour. El estadounidense le arrebató la victoria usando, en aquel entonces, un manillar especial de triatleta que le hizo volar contra el crono y quitarle más de dos segundos por kilómetro a Fignon. Aún tengo en la retina ese Tour y ese día.

“En la bici está la verdad desnuda”.

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Confieso que yo me alegré aquel día. Por aquel entonces, las nacionalidades me influían, y el carácter que transmitía Fignon, al parecer prepotente y engreído, no ayudaba. Me alegré de que ganara Lemond, que era más simpático ante el gran público, pero recuerdo perfectamente esa edición, y si alguien mereció ganarlo fue el francés, mucho más combativo, dando la cara en todo momento. El estadounidense que no hacía más que esconderse y chupar rueda, y en las contrarreloj sacaba tiempo con su manillar de triatleta, pero claro, juzgar es muy fácil, y cada uno juega con sus armas. Eso también hay que valorarlo.

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“¿De qué es señal un campeón excepcional sino de la excepción?”

El libro comienza con un inteligente prólogo del también en aquel entonces corredor Peio Ruiz Cabestany, que compartía equipo y habitación con el parisino. Relata una anécdota en la que vemos al Fignon más puro, su carácter volcánico. Nuestro carismático protagonista es molestado por una periodista mientras está desayunando, y el ciclista guipuzcoano asiste atónito al desaguisado que allí se produce. Es una forma de ponernos en guardia ante lo que nos vamos a encontrar. Un ciclista orgulloso, que de nada se arrepiente y hace gala de ello y que, sobre todo, y así se encarga de recordárnoslo cada vez que tiene ocasión, no le gusta nada el circo mediático que rodea las pruebas de ciclismo, lo que le granjeó muchos enemigos, sobre todo en la prensa…

“El ciclismo continuaría. Sin mí. La vida continuaría. Conmigo.”

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A todo el mundo que le gusta el mundo de la bicicleta sabe que esta se basa en sensaciones, es más, creo que somos un poco yonkis de ella. Podemos estar sufriendo un montón de kilómetros pero cuando te conectas, las piernas te dejan de doler, tu mente, tu corazón y tu cuerpo se fusionan con el metal, entonces el sufrimiento ya no existe, solo la alegría y el gozo. Esto puede ser un instante, unos minutos o el día entero, y das por bueno todos los sinsabores que has pasado para llegar a ese momento. Laurent Fignon, que empezó meteóricamente su carrera, a los 23 años ya ganó dos Tours, pronto tuvo mala suerte con las lesiones y estuvo mucho tiempo trabajando para recuperar aquellas sensaciones y volver a su mejor nivel, como bien reflexiona en su libro: “Ciclismo, amante ingrata. Tan cerca de ti y al mismo tiempo tan lejos…”, y cuando recuperaba el golpe de pedal que le hacía poderoso, aprovechaba para atacar y aplastar a sus rivales, que era lo que más le gustaba, la competición.

“Divertirse es el mejor antídoto contra la muerte”.

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Poco antes de publicar esta obra, Fignon relata que recibe la terrible noticia de que tiene un cáncer muy avanzado, contra el que luchó hasta el final que todos ya conocemos. Gracias a este libro no solo me he reconciliado con un ciclista que en mi adolescencia me produjo rechazo, sino que además ahora, en mi vida adulta, puedo decir que lo que me ha trasmitido, de puño y letra, me ha emocionado, y mi animadversión se ha transformado en asombro. ¿Quién no ha querido alguna vez ser como Fignon y mandarlo todo a tomar vientos? ¿Decir lo que piensa sin miedo a represalias ni a nadie? ¿Ser uno mismo en su estado más puro duela a quien duela? Supongo que ahora lo sé: le tenía envidia y ahora, admiración. Él era un campeón, y desde aquí, le quiero rendir mi más sentido homenaje y darle las gracias por su obra, pero sobre todo, por ser lo que fue: un ganador.

“El final de una vida siempre es único. Como el fin del mundo”.

Ritxard Agirre – https://ri2chard.wordpress.com/

MIS OBRAS PUBLICADAS: EL EDIFICIO: http://tarotcarmenbilbao.com/libros/771-el-edificio.html
EL EDIFICIO (eBook): https://www.amazon.es/EL-EDIFICIO-Ritxard-Agirre-ebook/dp/B01KSCY514/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1489406314&sr=8-1&keywords=el+edificio+ritxard+agirre
TAROT. CAMINO DE LUCES Y SOMBRAS: http://tarotcarmenbilbao.com/libros/94-tarot-camino-de-luces-y-sombras.html
EL DIARIO DEL BUEN AMOR: https://www.elcorteingles.es/libros/MP_0000572_A3GWRSU5SF7-el-diario-del-buen-amor-9788494405839/
EL DIARIO DEL BUEN AMOR (eBook): https://www.amazon.es/EL-DIARIO-DEL-BUEN-AMOR-ebook/dp/B01H9FM0U6/ref=tmm_kin_title_0?_encoding=UTF8&qid=1489406435&sr=1-1-catcorr
TARÓTICO. UN VIAJE SEXPIRITUAL: https://www.elkar.eus/es/ficha_del_libro/tarotico-un-viaje-sexpiritual/agirre-ritxard/9788415495383

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comentarios
  1. Maria dice:

    Bajo mi ángulo crítico, creo que Fignon evocaba el final de una era, no sólo se trataba de ciclismo; se trataba de un sector de la sociedad que iba oscilando en los últimos años, donde la apariencia, la “pasta” al extremo, y la horrible palabra ” ganador” comenzaba a dominar los valores algo más nobles. El dopaje era y es la gangrena del ciclismo profesional y creo que Laurent Fignon fue uno de los pocos a reconocer y escribir sus errores. Me ha gustado tu reseña escrita con mucho tacto.

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