EL VIAJE AMARILLO

Publicado: 1 marzo, 2017 en Retazos

renault_siete

“Viajar es vivir” (Hans Christian Andersen).

Lo confieso. No me interesan los coches. Ni el mundo del motor. Nada. Nunca sentí interés alguno por ellos. Recuerdo de niño, una de las cosas que fascinaban a los amigos de mi edad infantil era ir observando los coches aparcados, mirar en el interior del salpicadero y compartir con pasión sus conocimientos sobre las bondades de uno u otro.

No se imaginan ustedes qué sopor me provocaba aquello.

Sin embargo, conocí un coche. EL COCHE. Fue un Renault 7 amarillo. Me enseñó algo muy importante: AMAR EL VIAJE.

«Un buen viajero no tiene planes fijos ni la intención de llegar». (Lao Tsé)

r7-llavero

Lo conducía mi Aita allá por los 80. Recuerdo que era un niño hipersensible. Los cambios de aires no me gustaban, pero el viaje, sí. Nunca me interesó la partida o el destino, solo el éxodo en aquel automóvil.

Experimenté que nada hay más importante que el camino. La meta era anecdótica, incluso triste. Como cuando eyaculas y, luego, ya no hay nada más (esa petit morte que dicen los franceses). Por ello, siempre es mejor sentir la apacible tensión del trayecto. Es la misma emoción que cuando no quiero que acabe un buen libro o una película.

«Uno cree que va a hacer un viaje, pero enseguida es el viaje el que lo hace a uno». (Nicolás Bouvier)

Me gustaba aquel Renault 7 y me gustaba que fuera amarillo. Un color que ahora atribuyo a la comunicación y al lenguaje.

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Aquello tenía banda sonora. Disfrutaba la música mientras el vehículo cumplía con su quehacer. Así pude descubrir cantantes que aún forman parte de mi presente, como Serrat (mi favorito en aquella época de asfalto y acomodo incierto) o Julio Iglesias (sí, han leído bien). Y es que, en el coche, ¡la figura paterna dictaba qué escuchar! (Ahora, aquella influencia es mi excusa perfecta si me tildan de carca y carroza).

¿Será que al enamorarme del placer del movimiento me gusta ir andando a todos lados? ¿Culpable, tal vez, de mi afición al deporte de las dos ruedas? En aquel entrañable carro amarillo de mi viejo lo entendí: la llegada y la meta es demasiado finito.

Solo importa el durante…

«Más importante que el viaje en sí es lo que queda en el espíritu del viajero». (Miguel de la Quadra Salcedo)

Ritxard Agirre – https://ri2chard.wordpress.com/

MIS OBRAS PUBLICADAS: EL EDIFICIO: http://tarotcarmenbilbao.com/libros/771-el-edificio.html
EL EDIFICIO (eBook): https://www.amazon.es/EL-EDIFICIO-Ritxard-Agirre-ebook/dp/B01KSCY514/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1489406314&sr=8-1&keywords=el+edificio+ritxard+agirre
TAROT. CAMINO DE LUCES Y SOMBRAS: http://tarotcarmenbilbao.com/libros/94-tarot-camino-de-luces-y-sombras.html
EL DIARIO DEL BUEN AMOR: https://www.elcorteingles.es/libros/MP_0000572_A3GWRSU5SF7-el-diario-del-buen-amor-9788494405839/
EL DIARIO DEL BUEN AMOR (eBook): https://www.amazon.es/EL-DIARIO-DEL-BUEN-AMOR-ebook/dp/B01H9FM0U6/ref=tmm_kin_title_0?_encoding=UTF8&qid=1489406435&sr=1-1-catcorr
TARÓTICO. UN VIAJE SEXPIRITUAL: https://www.elkar.eus/es/ficha_del_libro/tarotico-un-viaje-sexpiritual/agirre-ritxard/9788415495383

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comentarios
  1. Nevermind dice:

    Me encantan los viajes. Y éste post me ha hecho viajar al pasado, a ese pasado de la infancia tras la ventanilla trasera de un coche sin aire acondicionado, lleno de toallas pilladas con la ventanilla para evitar el inmisericorde sol veraniego, y tras la fatiga del camino, el exiguo espacio compartido con toda la parentela, la promesa de las tardes eternas del verano en mi pueblo. Gracias por el viaje astral que me has proporcionado.

  2. Nosotros éramos pobres y no teníamos coche. Fue ya cuando no viajábamos juntos que mi padre compró de tercera mano un Renault cuatro latas amarillo también, pero jamás viajé en él, excepto algún corto trayecto por la ciudad. Mis recuerdos de infancia son de viajes en tren. Tren expreso. Expreso que salía a las 3 de la mañana y nos llevaba a la costa de Gerona nueve horas después. Esos viajes eran viajes, conocías gente extraña en los expresos. Había ya inmigrantes ilegales, moros, que se escondían en el techo y por la mañana asomaban la cabeza preguntando si ya estábamos por Barcelona. Ya no hay expresos.

  3. Por cierto, a Gerona iban mis padres a currar. También había inmigrantes de interior. No íbamos de vacaciones.

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